La Tradición

El vestido

En la tradición moderna, el color de los vestidos de boda es blanco.

La popularidad de este color puede remontarse a 1840, año en que se produjo la unión de la reina Victoria a Alberto de Saxe-Coburg. 

Para su unión, la reina eligió un vestido de color blanco provocando que muchas de las subsecuentes novias, optaran por uno similar.

La fotografía oficial de la boda fue extensamente difundida y de esa manera se popularizo la usanza del vestido blanco entre las casaderas de la época, ya que antes de la era victoriana las novias se podían casar de cualquier color excepto negro (el color propio del luto) o el rojo (que estaba relacionado con las prostitutas).

 

Posteriormente se le añadieron mas atributos tales como: 

- que el blanco simboliza la pureza del corazón y la inocencia de la niñez. 

- o que el blanco simbolizaba la virginidad.

 

El ramo

 

 A lo largo de la historia, las flores han sido utilizadas para multitud de fines, dada su gran variedad de significados, y la gran cantidad de emociones que transmiten. Así, no hace tantos años, nuestros antepasados utilizaban su lenguaje para transmitir mensajes ocultos, a sus parejas.

 

Utilizar flores en la boda, se remonta a la época de los antiguos egipcios, donde las novias tenían la costumbre de llevar hierbas aromáticas, como tomillo y ajo, con el fin de ahuyentar los malos espíritus.

 

Otra rara costumbre asociada con las flores y el amor consistía en atar las flores con hierbas diversas, que luego eran comidas por los novios con el fin de obtener ciertos poderes afrodisíacos.

 

La costumbre perduro en el tiempo hasta llegar a Europa, donde comenzó a adquirir distintas formas y significados.

 

Se transformo en un ramo de azahares, símbolo de pureza, fertilidad, florecimiento y generosidad.

 

En diferentes culturas y civilizaciones a lo largo de la historia, el uso de ramo de novia fue concebido con fines religiosos cuando la novia, al terminar la ceremonia religiosa ofrecía a sus dioses el ramo con el fin de ser protegida durante su matrimonio y tener descendencia sana y copiosa.

 

Actualmente la tradición marca que el ramo lo compre el novio y sea el padrino el encargado de entregarlo a la novia en casa de ésta justo antes de la ceremonia.

 

En los países de lengua germana, el ramo de la novia es de mirto, flores que los griegos consideraban sagradas por ser concebida como la flor del amor de la diosa Afrodita.

 

En 1854, la boda de la legendaria Sissi con Francisco José de Austria estableció el uso de la guirnalda de rosas, la flor del amor.

 

 

El Lanzamiento del Ramo

Esta costumbre, prácticamente perdida, tiene sus orígenes en la Francia del siglo XIV, derivada de otra tradición que tampoco se da ya hoy en las bodas. Nos referimos a la de cortar la liga.

Cuenta la historia que en la Francia del 1300 se puso de moda, correr tras la novia, para quitarle la liga, porque se consideraba que daba buena suerte. Para evitar esto, la novia terminó por lanzar de forma voluntaria su liga a los asistente, costumbre que derivo en cortar la liga. Y el acto de lanzarla, se transformo en el lanzamiento del ramo.

Hoy lo más normal, es que sea la novia quién decida a quién se lo quiere regalar.

Pero todavía hay novias que como acto gracioso lanzan el ramo, y la superstición dice que la afortunada que lo atrapa tendrá suerte y será la próxima en casarse.

 

El velo

El uso del velo data de finales del siglo XVIII.

Las teorías se entremezclan con las costumbres hasta llegar a nuestros días. Hay numerosas explicaciones acerca del origen del velo de la novia, pero ninguna totalmente satisfactoria.

No falta, desde luego, la de la novia raptada y cubierta para que no pudiera reconocer el camino.

Velo viene de la palabra velar o proteger.

Otros investigadores apoyan las teorías de la fidelidad y el aislamiento.

Pero lo que si sabemos de cierto es que desde finales del siglo XVIII comenzó a ser utilizado por la novia como símbolo de pureza, y actualmente es un complemento nupcial que sigue vigente.

Han cambiado los materiales y las formas hasta lograr convertirse en un elemento elegante y favorecedor.

Cortos hasta la cintura o las caderas, o largos hasta el tobillo o el suelo, cubren la cara de la novia y se echan hacia atrás después de la ceremonia.

 

Los anillos

El anillo de bodas define la acción de aliarse.

Parece ser que su uso, como símbolo de matrimonio, se remonta a la III dinastía del Antiguo Imperio en Egipto, dos mil años antes de Cristo.

Su forma circular indica la eternidad, sin principio ni fin, y el oro, metal indestructible, quiere simbolizar el amor sólido e inamovible.

Fue el Papa Nicolás I, durante la Edad Media, quién impuso el anillo en el dedo de las prometidas, como especie de precontrato que aseguraba la boda.

Colocarlo en el dedo anular de la mano derecha viene de la creencia de los médicos griegos, quiénes decían que existía una vena propia del amor.

 

Supersticiones

La primera boda reconocida como sacramento fue la de Caná, y ello se debe a que entre los invitados había uno de lujo: Jesús.

Desde entonces se han ido creando ritos que, en caso de no cumplirse, se supone pueden traer desgracia a los contrayentes, y en especial a la novia.

Partiendo de la confección del traje, hasta la elección de los complementos y pasando por la celebración, todo está dirigido a asegurar y compartir la felicidad de la pareja.

La novia además, debe llevar algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo de color azul, además de la clásica liga.

 

El novio no deberá ver ni saber nada acerca del modelo del traje elegido por la novia.

A la salida del juzgado o del templo se les arrojará arroz, para desearles suerte y fecundidad.

Hay otras supersticiones menos conocidas porque han caído en desuso, tales como:

- Si no quiere ser desdichada, la novia no deberá probarse el vestido el día anterior y nunca deberá hacerlo a la luz de las velas.

- El novio deberá llevar un pañuelo que habrá sido planchado por él mismo, no cometiendo el error de dárselo a planchar a su madre.

- El novio también deberá cuidar que, al colocar el anillo a la novia, éste llegue hasta el final del dedo.

Estas y otras muchas supersticiones forman parte del consejo popular y, por supuesto, depende de cada uno el prestarles atención o ignorarlas, pero de lo que no nos cabe duda alguna es de que todas ellas forman parte de nuestra historia y algunas todavía de nuestro presente.

 

Protocolos para la ceremonia religiosa

Generalmente los novios no saben cuales son los protocolos que deben seguir para la celebración de la boda religiosa.

En la mayoría de los casos las iglesias deberían dedicar una tarde para el ensaño de la entrada y demás detalles que se debe tener en cuenta, en el cual participan tanto los novios como los padres de los novios.

De todas formas creemos necesario que ustedes tengan el conocimiento básico para que se organicen en caso la iglesia no planifique un ensaño previo, por lo tanto, a continuación deben seguir los siguientes consejos:

Media hora a 15 minutos antes de la entrada de la novia debe llegar el novio con la madrina (madre del novio).

El novio entra a la iglesia con su madrina al lado derecho (mirando el altar.)

Luego entra la novia con la música que elijan de fondo, ella se coge del brazo izquierdo del padrino (padre de la novia).

Luego los novios se colocan: la novia a la izquierda mirando el altar y el novio hacia la derecha.

Los padres del novio van al lado derecho y de la novia al lado izquierdo. Primero van los varones y luego las damas.

Los testigos de la boda, deben ir en la primera fila de las bancas de la iglesia, lo usual es que vayan al lado derecho los testigos del novio y al lado izquierdo los de la novia.

Recuerden las peticiones, y que las personas que vayan a participar se sienten en la segunda fila de las bancas de la iglesia.

Una vez finalizada la ceremonia, los novios salen en primer lugar, seguidos de los padres y testigos, finalmente los familiares y amigos.

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